
Sin valor
Creo que P. llegó al centro de mi trauma: la inutilidad. Ése es un regalo que me han dado. Aún queda papel por ahí pero poco a poco lo voy abriendo. La partida de mi padre cuando yo tenía cinco años debe haberme hecho sentir sin valor alguno. La partida de mi padrastro cuando yo tenía 25 años debe haberme hecho sentir inútil. Cada uno de los que me dejaron me hizo sentir inútil. Que Mélanie me dejara me hizo sentir inútil. Y ahora que Paulien me deja me hace sentir inútil. Todo es una repetición de algo que llegué a creer cuando era niño. Eso tiene que parar ahora y parará ahora. Reemplazaremos este lavado de cerebro con otras creencias. Ese marco lo vamos a cambiar poco a poco. Y mientras tanto también jugaremos y disfrutaremos de la vida.
Durante el último mes y medio me ha pasado algo extraño. Una especie de disociación. Ya no sé mucho. Al decir que ya no sé mucho, en realidad no me hago responsable de mi comportamiento. Y eso no está bien. Sé muy bien lo que pasó. Los muchos mensajes, correos electrónicos y llamadas. Me siento culpable por ello pero voy a practicar el perdón. Perdonándome a mí mismo. Perdonándome la mentira que creí durante un mes y medio, es decir, que no valgo nada. Es esa mentira la que me pone feo. Principalmente me fallé a mí mismo. Principalmente me lastimé. Creer esa mentira.
Te extraño es dependencia. Y la dependencia no es mala. Sólo saber que te extraño crea una dependencia. Por cierto, esa es una frase que nunca escuché de P. Quizás al principio. Sin embargo, eso dice más sobre ella que sobre mí. No soy una carga, no valgo nada y valgo más que la pena.
Y puedo decirles a mis hijas *** Cuidan bien de tu mamá. Y siempre serás bienvenido aquí.***
Y así recitaremos el siguiente texto miles de veces durante los próximos meses, hasta que todo mi cuerpo lo crea, de pies a cabeza.
Perdóname por creer y seguir creyendo que no valgo nada y que no tengo derecho a existir.
Esto es mentira.
Llegué a creer esto cuando era niño.
Esto es una locura.
La verdad es que soy un hijo de amor. Que mi valor es intrínseco. Y que todo hijo del amor tiene derecho a existir. Perdóname por olvidar que soy un hijo de amor. Perdóname por olvidar que soy suficiente. Perdóname por olvidar que es seguro.
La verdad es que como hijo de amor, siempre me cuidan.
La verdad es que como hijo de amor no me falta nada y eso me permite descubrir, arriesgarme, jugar y descansar.
La verdad es que no tengo que hacer nada para merecer el amor.
Esto es lo que soy y lo que siempre he sido.
Esto es cierto ahora y siempre será cierto. Soy un hijo de amor. Mi valor ha sido determinado.
*** Me lavaron el cerebro para hacerme creer que no valgo nada. Pero ahora REALMENTE DISFRUTO dejar de lado ese lavado de cerebro. ME ENCANTA liberarme de ello.***
Me perdono por olvidar que puedo relajarme.
Me perdono por olvidar que todo estará bien.
Me perdono por olvidar que soy un hombre hermoso.
Me perdono por olvidar que puedo confiar.